martes, 3 de enero de 2017

MEMORIAS DE UNA JOVEN FORMAL Simone Beauvoir - Sept. 2013

EPP: La historia de una vida... reprochable o no, parece que los hombres no recordamos muchos de nuestros ridículos, eso debe permitirnos pensar que todo lo hacemos bien y que somos privilegiados.

R: La juventud de Beauvoir, miedos y tristezas hasta conocer a Sartre y morir Zaza.

- No me rendía, cumplía el trabajo de la derrota.

- Desobedecía por el mero placer de no obedecer.

- El recurso de la voluntad divina tranquilizaba mi curiosidad.

- No se necesita mucho para que un niño se convierta en mono.

- La santidad pertenece a otro orden que la inteligencia.

- Lo que me importaba era formar espíritus y almas: decidí ser profesora.

- Y me resultaba más fácil imaginar un mundo sin creador, que un creador cargado con todas las contradicciones del mundo.

- El bien no coincide con la verdad.

- Para explotar cada instante ni me miraba al espejo, me prohibía las lecturas frívolas, las conversaciones inútiles, apenas me lavaba los dientes, no me limpiaba nunca las uñas.

- La puntualidad es la cortesía de los reyes.

- Hacer el mal era la manera más radical de repudiar toda complicidad con la gente de bien.

- Cuando este había comprendido que no sabía nada y que no había nada que saber, ya lo sabía todo.


BONHOMÍA: Persona buena pero algo ingenua.
DIORAMAS: Maqueta para representar un punto focal de composición o una escena
INAUDÍ: Inaudito, que causa asombro y sorpresa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario