EPP: Mamotreto escolar sobre la génesis de la filosofía, A fe que la lectura del mismo y la pereza son una sola.
R: Sofía recibe cartas y lecciones de filosofía para enterarse que su mundo es filosófico e irreal y la que existe está en el espejo. Igual que Alicia.
- Nadie tiene derecho a llamar superstición a la fe de otras personas.
- Una sola pregunta puede contener más pólvora que mil respuestas.
- La muerte no nos concierne (Epícuro) pues mientras existimos la muerte no está presente y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos.
- (Las cuatro hierbas curativas) A los dioses no hay que temerlos. La muerte no es algo de lo que haya que preocuparse. Es fácil conseguir lo bueno. Lo terrible es fácil de soportar.
- Cualquier despliegue de esplendor supone un despliegue de poder.
- Esperemos que no sea verdad y si lo es, esperemos que no se llegué a saber publicamente.
- El libro de la naturaleza está escrito en un lenguaje matemático (Galileo).
- El milagro es una ruptura con las leyes de la naturaleza (Hume).
- Existen dos clases de verdades: las superficiales en las que queda evidente que lo contrario es incorrecto y las profundas en las que lo contrario es igual de correcto (Bohr).
VIDA: Es una sustancia que en una disolución nutritiva, tiene la capacidad de dividirse en dos partes idénticas.
CARPE DIEM: Goza de este día.
MEMENTO MORI: Recuerda que vas a morir.
ESTOICOS: De Stoa (pórtico) donde Zenón reunía a su grupo.
ACADEMO: Héroe griego, bosque donde Platón fundó su culto.
SOFISTAS: Persona sabia o hábil.
JURAMENTO DE HIPÓCRATES: Juro por Apolo, médico, por Asclepio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia.
Tributaré a mi maestro de Medicina el mismo respeto que a los autores de mis días, partiré con ellos mi fortuna y los socorreré si lo necesitaren; trataré a sus hijos como a mis hermanos y si quieren aprender la ciencia, se la enseñaré desinteresadamente y sin ningún género de recompensa.
Instruiré con preceptos, lecciones orales y demás modos de enseñanza a mis hijos, a los de mi maestro y a los discípulos que se me unan bajo el convenio y juramento que determine la ley médica, y a nadie más.
Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que busquen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abstendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos.
Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. No ejecutaré la talla, dejando tal operación a los que se dedican a practicarla.
En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.
Guardaré secreto sobre lo que oiga y vea en la sociedad por razón de mi ejercicio y que no sea indispensable divulgar, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en tales casos. Si observo con fidelidad este juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí la suerte contraria.
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